Comprar un SSD de segunda mano debería ser tan simple como recibir un correo.

Cada mañana un sistema mira Wallapop y Kleinanzeigen, se queda con los SSD NVMe nuevos que encajan con lo que buscas —M.2 o U.2, de consumo o de servidor— y te los manda por correo, ordenados y explicados: lo que piden por el mismo disco en otros anuncios, cuántos euros pagas por TB y por TBW, y lo que dice el anuncio de su salud. Y debajo, lo que ha pasado en el almacenamiento: lanzamientos, precios de la NAND, análisis. Sin cuentas, sin app. Solo correo.

Escribe a

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Qué SSD buscas (uno o varios: «una 990 Pro o una SN850X», «un PM9A3 o un Micron 7450»), o lo que tiene que cumplir: capacidad, PCIe, formato (M.2 2280, 22110, U.2), con DRAM, TLC; hasta cuánto (por unidad o en €/TB), dónde vives o si lo quieres por envío, y lo que no puede faltar: factura, garantía, que diga su salud. Si solo quieres estar al día, dilo: «solo novedades».

Qué llega

Un correo al día con los SSD nuevos que mejor encajan, y el domingo un resumen de la semana. Cada uno con su precio, modelo y capacidad, su interfaz y su formato, si lleva DRAM o es QLC, su resistencia (TBW) y, si es de servidor, si tiene protección ante cortes de luz; dónde está y si lo mandan, y por qué está arriba: por debajo de lo que piden por el mismo, los mejores euros por TB del día, nuevo, con factura o garantía, con el SMART a la vista o que ha bajado de precio. Y lo que no cuadra, avisado: más caro que en otros anuncios, demasiado barato para ser verdad, QLC, o que ya ha gastado buena parte de su TBW.

Los PCs y portátiles, las cajas sin disco, los adaptadores, los lotes y los SATA (si no los pides) no llegan; lo averiado tampoco; el mismo disco anunciado dos veces llega una; y lo que ya viste no se repite, salvo que baje de precio. Las novedades, en tu idioma o en inglés, y la misma historia contada por varias webs, una vez.